¡Qué ganas teníamos todos de volver a salir a disfrutar de la naturaleza! Los últimos meses han estado marcados por las restricciones, pero afortunadamente la mejora gradual de la situación en todo el país está llegando precisamente cuando la primavera salpica de vida y verdor los espacios rurales de Cataluña. Tenemos la suerte de vivir en un constante paisaje cambiante, que va dejando atrás el blanco de las montañas y la frialdad de los valles para dar paso a una magnífica explosión vegetal y sensorial. Salid a saborear las múltiples propuestas de ocio y naturaleza que encontraréis esparcidas por todas partes, pero hacerlo con respeto y con la actitud de un ecoturista.

Del mismo modo que una gran actividad en la naturaleza debe dejar huella en nuestro interior, el visitante no debería dejar su huella en el territorio que le ha hecho disfrutar. Probablemente, por instinto y sentido común ya practicáis el ecoturismo cuando salís a hacer actividades al aire libre, y cuando aplicáis esta actitud de educación y respeto también estáis contribuyendo a la gestión de los recursos naturales, así como a la protección y fomento de las oportunidades de futuro de los espacios naturales.

Para poner el colofón a esta generosa primavera, a continuación, os proponemos algunas actividades relacionadas con el ecoturismo en la zona del Cadí-Moixeró, en Aigüestortes y Sant Maurici y en el área del Alto Pirineo.

Empezamos con un despliegue de actividades en el Cadí-Moixeró. En la vertiente norte del Parque, y bajo la impresionante cordillera, encontramos una multitud de pequeños pueblos de gran interés, tanto por su atractivo paisajístico como por el interés cultural. Probablemente no conozcáis los nombres de Cava, Ansovell, el Querforadat o Arsèguel, pero todos comparten la idílica imagen con el telón de fondo de la sierra del Cadí, aún con algunos canales encalados de nieve, y rodeados de bosques, algunos muy viejos, por donde pasan una serie de senderos para poder disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. Allí tenéis muchas actividades para hacer, para descubrir también su patrimonio histórico y un montón de leyendas y tradiciones que se esconden entre las viejas piedras de estos pueblos.

También podéis conocer el llamado Cadí del Urgellet, junto a la Seu de Urgell, con pueblos como Cerc, Ges, Vilanova de Banat o Ortedó. Encontraréis miradores espectaculares y muy adecuados para la observación de aves.

Si tenéis ganas de acción podéis recorrer diferentes itinerarios y senderos como el GR 150, que da toda la vuelta a la sierra del Cadí, ambientado con rutas temáticas como la del Último Cátaro. Y si sois más de pedales, en BTT podéis dar la vuelta al Cadí por el mirador de la Traba, situado en el valle de la Vansa y Fórnols, con excelentes vistas a vista de pájaro con sus características tierras rojas.

El Cadí es un espacio rural mucho más extenso de lo que parece, y que bien merece más de una visita. Elegid entre la multitud de propuestas que os ofrece, como el descubrimiento de los Valles de Tuixen y La Vansa, el nacimiento del río Llobregat en Castellar de n'Hug, las diferentes caras del Pedraforca y los grandes miradores del Cadí desde la Cerdaña o desde el macizo de la Tosa.

Vamos ahora hacia Aigüestortes y Sant Maurici, donde por su altura la primavera llega un poco más tarde, pero también tarda un poco más en empezar a dejar paso al paisaje estival. Así que lo encontraréis ahora en su máximo esplendor, y podréis practicar infinitas actividades ecoturísticas como la subida hasta el lago de San Mauricio, en un itinerario que transcurre por medio de un denso abetal que se extiende junto al río. Y por clásica que sea la salida, siempre es buen momento para redescubrir dos de los grandes elementos naturales de los paisajes pirenaicos: el lago de Sant Maurici y els Encantats.

Muy cerca, y destacando por sus montañas de formas redondeadas, encontraréis un montón de itinerarios para descubrir el valle de Àssua, de contornos suaves y amables, lleno de vida, de cultura y rebaños.

Aprovechad también para conocer los valles de la Bonaigua y Les Planes de Son, donde descubriréis frondosos bosques, cascadas, estanques y miradores con excelentes panorámicas. Obviamente, un paisaje tan salvaje es refugio de muchas especies animales, que también se benefician de nuestra actitud respetuosa. Podéis conocer simpáticos ejemplares recorriendo la ruta de la nutria, desde la palanca de la Molina, o la ruta de la marmota, con salida desde el embalse de Cavallers.

Y para los que tengáis ganas de conocer el Valle de Boí de punta a punta, debéis tener en cuenta el Camino del Agua. Con 27 kilómetros de frondosos senderos es el eje vertebrador de la red de caminos tradicionales de la Alta Ribagorça y une a pie los municipios de Pont de Suert y la Vall de Boí.

Y como os decíamos, el Alto Pirineo también os espera con un extenso catálogo de Propuestas de ecoturismo para disfrutar de un auténtico mosaico de montañas, bosques, bordas y extensos pastos, como los del valle de Santa Magdalena o Sant Joan de l’Erm. También os podéis dejar perder por Virós, un bosque repleto de historias de hierro, madera y carbón que entusiasmará a camineros de cualquier edad.

Sentir también como vuestros los paisajes abruptos y los lagos de montaña de cabecera del valle Ferrera, a los pies de la Pica d’Estats, y descubrid paso a paso las rutas del valle de Lladorre, el valle que tiene más estanques de todo el macizo y que es refugio del oso pardo.

El Alto Pirineo es un espectacular despliegue de cumbres y profundos valles, cada uno con sus particularidades que los hacen únicos, como los de de Unarre, Tavascan o de Àneu, con muchas rutas para hacer y conocer estos espacios tranquilos, llenos de encanto y de esencia pallaresa. O el valle de Bonavé, país de fallaires y ancestrales tradiciones, y zona de bosques centenarios y de prados interminables.

Es un territorio por descubrir hoy, pero que ya fue refugio de antiguas civilizaciones. En Siarb encontraréis el máximo exponente del pasado de este valle en Santa Creu de Llagunes, con unos magníficos restos de un poblado medieval con más de tres mil años de historia.

Y, para terminar, tened también en consideración la zona sur del Alto Pirineo, siguiendo el Noguera Pallaresa, entre Gerri de la Sal y Sort. Es uno de los lugares más desconocidos de la zona y en cambio alberga una riqueza excepcional por su particularidad de ser un espacio que hace de puente entre los hábitats del Prepirineo y la alta montaña pirenaica.