Los Pirineos de Cataluña son guardianes de un extenso legado cultural, herencia de nuestros antepasados, que adoptaron unas tradiciones y costumbres que evolucionaron hasta convertirse en un patrimonio único y maravilloso. Construcciones, disciplinas artísticas, artesanía, actividades productivas, celebraciones…todo un paisaje cultural y un abanico de comunidades muy activas que os permitirán entender como se ha llegado hasta la actual composición de estos espacios rurales de Cataluña.

En el territorio contamos con diferentes empresas que ofrecen la posibilidad de descubrirlos con atractivas actividades culturales en familia o con amigos, y que os adentrarán en la tradición y la historia de nuestros pueblos.

Mirar al cielo y comprender que nos rodea ha sido una inquietud desde tiempos inmemoriales. Hoy día, gracias a la tecnología y a los amplios conocimientos, podemos disfrutar de experiencias muy gratificantes, como la visita astronómica en el Montsec, un paquete de dos días con una clase magistral de contemplación de las estrellas y posibilidad de visitar la Cueva dels Vilars, con pinturas rupestres que son Patrimonio de la Humanidad. Y si os interesan las historias mitológicas relacionadas con constelaciones más populares, a Secans de la Noguera os ofrecen un taller de observación del Universo, en un lugar limpio de contaminación lumínica y óptima para observar el cielo nocturno.

También podemos hacer una observación astronómica y cata de licores pirenaicos en los Valles d’Àneu, donde contaremos con la ayuda de un telescopio catadióptrico para identificar detalles escondidos del sistema solar, mientras remojamos la boca haciendo una cata de los mejores licores artesanales de la zona.

Y en la zona de confluencia Segre-Cinca también podemos ampliar conocimientos, con un taller de energía solar y observación del sol con telescopios.

Dejando el cielo aparte, uno de los motivos por los que las montañas pirenaicas son genuinas es por la gran cantidad de iglesias románicas que hay esparcidas por todo el territorio. Un legado fascinante que podéis conocer a través de la Ruta Románica pirenaica, que os permitirá descubrir las más emblemáticas iglesias del Pirineo Central (Aran, Ribagorces, Pallars y Comenge), hermanadas a ambos lados de la antigua frontera.

Y otro vestigio cultural muy arraigado en estas montañas es la tradición minera, que durante siglos ha sido el motor económico de pueblos y valles enteros. Si queréis descubrir los rasgos más singulares de este territorio minero os ofrecemos dos opciones: una más aventurera, en las Minas de Liat, conociendo como se hacía el transporte del mineral que se extraía, las torretas que aún siguen de pie, los edificios mineros, los pozos verticales, etc. Y otras más familiar, en las Minas Victòria, una propuesta más corta para conocer las particularidades del oficio dentro de una mina y ponerse en la piel de los obreros.

Nos dirigimos hacia el Delta del Ebro, donde el patrimonio cultural de este singular territorio resalta con fuerza el carácter tradicional de sus habitantes. Os proponemos una divertida inmersión en la cultura deltaica, con demostraciones de pesca tradicional, juegos populares y talleres vinculados al cultivo del arroz. O si lo preferís, podéis conocer la rica variedad ecosistémica de la región con el Safari Ecocultural por el Delta del Ebro, que a partir de una original dinámica os permitirá descubrir su riqueza ornitológica y los saberes de su gente.  

¿Habéis hecho turismo ecuestre? ¡Acompañadnos! Volvemos hacia las montañas, que tradicionalmente han sido lugar de paso de contrabandistas y exiliados, un territorio que aún esconde historias dramáticas y episodios épicos que podéis conocer descubriendo el Pirineo por la Ruta de los Contrabandistas. Esta actividad os la proponemos a caballo, una semana de turismo por el Valle de Camprodon para disfrutar del trote mientras descubrís itinerarios naturales cargados de historia, pueblos con encanto y una gastronomía típica del valle.

También podemos seguir los pasos de los Perseguidos y salvados, miles de personas que atravesaron el Pirineo huyendo de la persecución a que eran sometidos en la Europa ocupada por los nazis durante la II Guerra Mundial. Encontraréis hasta cinco rutas diferentes, a pie o en vehículo todo terreno, por los Valles de Àneu, el Valle de Cardós y el Valle Farrera, por caminos transfronterizos convertidos en itinerarios culturales y memoriales, que hoy difunden el papel de este territorio como lugar de huida a través de puertos de montaña.

Y para los interesados en conocer los atributos de la vida monástica no desaprovechéis la visita guiada por el Monasterio de Les Avellanes, que os permitirá introduciros en una impresionante abadía cargada de valores históricos y culturales, que aún preserva una parte de su conjunto monumental declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

Y acabaremos en la Sierra del Cadí, donde la Ruta Autoguiada “L’Altra Cara de la Forca” os adentrará hacia el Valle de la Vansa, donde disfrutaréis intensamente de pequeños pueblos de montaña y de su gente, que mantienen aún viva la conservación del patrimonio rural y cultural de su valle. El paso de la cara norte del Cadí, en la Cerdaña, hacia la vertiente berguedana con el imponente Pedraforca es una experiencia que hay que vivir en primera persona para comprender como la vida y la evolución de la cultura de este territorio han ido siempre de la mano.